Al levantarnos pensamos en todo lo que tenemos que hacer durante el día, tenemos un horario o un plan que cumplir. Muchas veces tenemos organizado todo lo que vamos a hacer durante la semana, el mes o incluso el año. Queremos planificar nuestros días para así tener un control de lo que vamos haciendo y de lo que queremos hacer en el futuro, ya sea a corto o a largo plazo. En ocasiones a veces incluso tenemos que rechazar o pensarnos un poco más si podemos incluir nuevas reuniones o quedadas en la agenda, y al mismo tiempo no queremos ofender a la persona o grupo de personas que nos ofrecen un nuevo plan. Este es uno de los usos más frecuentes, pero tiene otros tres más Hoy en este post te presentamos los diferentes usos del marcador discursivo, “ya si eso”.

Los marcadores del discurso o conectores son aquellos elementos que utilizamos para conectar ideas o conceptos de la lengua, tanto de forma hablada como escrita. “Ya si eso” es una expresión que se utiliza para expresar: ofrecimiento, imprecisión y posibilidad, evasión al compromiso, negación y cortesía, y cierre o despedida.

1. Ofrecimiento

El ofrecimiento se da cuando un interlocutor se compromete a dar, hacer o decir algo, es decir, cede o intercede por el otro. Por ejemplo:

Ana.- ¿Qué te pasa?

María.- Nada, que estoy lavando los platos, pero estoy preocupada por todo lo que hay que hacer.

Ana.- De eso ni te preocupes, ya si eso friego yo ahora. Vete tranquila.

2. Imprecisión y posibilidad

Lo usamos para decirle a nuestro interlocutor de manera suave, sutil o cortés que no tenemos tan claro si vamos a poder participar en el plan que nos proponen, es decir, le estoy diciendo que hay posibilidades, pero estas son imprecisas, ya que depende de si las circunstancias se diesen se va a poder realizar ese ofrecimiento o promesa. Por ejemplo:

Ana.- ¿Entonces nos vemos durante el fin de semana?

María.- Lo veo un poco difícil pero quizás pueda, déjame organizarme y ya si eso lo vemos, con lo que sea te aviso”.

Ana.- De eso ni te preocupes, sin prisa.

 

3. Evasión del compromiso

Podemos utilizar “ya si eso” para enfatizar la interacción, es decir, queremos una respuesta por parte de nuestro interlocutor, pero sin comprometerle del todo. Por ejemplo:

Ana.- He oído que tú si pudiste ir a la clase de la mañana, lo que pasa es que no pude porque estuve enferma. Había pensado que ya si eso luego podrías pasarme los apuntes, si puedes, claro.

María.- ¡Ah! Sí, luego te lo envío todo por correo. Ni te preocupes.

 

4 .Negación y cortesía

Usamos este operador discursivo también para indicar una respuesta negativa, pero sin decir directamente no, por lo que usamos la cortesía para dar una respuesta más imprecisa. Aunque se entiende que no se va a producir lo que estamos enunciando. Por ejemplo:

Ana.- ¿Entonces te vienes al concierto pasado mañana?

María.- Pues lo voy a ver, ya si eso te aviso. Depende de cómo esté.

Ana.- ¡Ah! Vale, ya me avisas.

 

5. Cierre o despedida

Podemos usar este marcador para cerrar una conversación, es decir, cuando hablamos con el interlocutor e introducimos este operador discursivo, le damos pistas de que queremos cerrar la conversación e irnos.

Ana.- Me alegro mucho de haberte visto, aunque sea un rato. Ya si eso me escribes durante las vacaciones de verano y me cuentas como vas.

María.- Sí, te escribo por WhatsApp, no te preocupes. Nos vemos.

Ana.- ¡Genial! ¡Hasta luego!

Formas más frecuentes que acompañan a “ya, si eso”
Ya si eso + (luego) + lo vemos
Ya si eso + (luego) + lo hablamos
Ya si eso + (luego) + lo miramos
Ya si eso + (luego) + lo pensamos mejor

Después de haber visto estas funciones de este marcador del discurso, ¿lo habías escuchado o usado alguna vez? Si es así, ¿de qué forma lo has usado? ¿Conoces más variantes de este marcador? O quizás, ¿conoces otros marcadores del discurso?